Al grito de "¡Injusticia, manifestación! ¡Injusticia, manifestación!" Se presentan mis dos niñas al comedor, vestidas de forma rocambolesca y con todos los instrumentos necesarios para hacer ruido. A las pancartas no hemos llegado, y los anti-disturbios nos hemos puesto a reír de tal manera que todavía se nos caen las lágrimas recordándolo.
Ha sido un momento foto total, pero tanta reivindicación y risas ha hecho imposible inmortalizar el momento.
Os estaréis preguntando qué pueden reivindicar dos niñas de 7 y 4 años, pues nada más y nada menos que ¡comerse un helado! Sí, sí, leéis bien. Nos han montado una auténtica manifestación, porqué las negociaciones previas no han sido de su agrado. No les era válido comerse el helado para merendar en vez de después de una comilona de día festivo.
Después de las risas y más negociaciones (han ganado lo anti-disturbios urilizando las palabras y la buena comprensión jiji) me he estado preguntando ¿de dónde han sacado la idea? ¿cómo llegan a esas conclusiones de "pataleo reivindicativo" y adulto? ¿les estamos dando demasiada información que todavía no les corresponde? ¿estamos creando una generación dispuesta a reivindicarse continuamente por cualquier falta de derechos y se van a echar a la calle?
Uff demasiadas preguntas y ninguna respuesta, pero creo que sí alguna conclusión. Los que saben o como digo yo, los que tienen poco trabajo, han hecho un estudio que dice que un niño puede escuchar diariamente una media de 67 veces la palabra crisis.
Aunque en mi casa procuramos no poner las noticias mientras ellas están, porqué pensamos que a sus edades no tienen que ver ni escuchar ni entienden de lo que se está hablando, no porqué queramos ocultar nada, simplemente creemos que todavía no es el momento, el entorno nos va marcando la tendencia.
Los adultos hablamos entre nosotros de crisis, nos referimos a nuestra falta de derechos y de bienestar como que estamos en crisis, hablamos de recortes, de injusticias, de ladrones y delincuentes que no pagan por sus actos, de que cómo nos cuesta llegar a final de mes, de que lo que antes podía ser "normal" comprar ahora vale mucho dinero, que tener trabajo es un lujo... Y ellos con sus parabólicas funcionando.
Y lo que antes era "normal": ir a comer fuera, ir de excursión familiar, comprar caprichos, tener tres pares de zapatos, dos deportivas y unas botas, no ponerles ese jersey porqué parece que se le ha quedado corto y compramos otro, y un largo etcétera, hoy se ha convertido en un auténtico lujo.
Y luego está la información que siempre ha existido en los colegios, dibujos animados y libros. Que eso sí que creo que está adaptado a cada edad y época de nuestros hijos.
¿Conclusión? que con toda esta cantidad de información ellos como siempre se montan su película, estar en crisis y reivindicar sus derechos es algo que les estamos inculcando des de pequeños, son los tiempos que corren, nosotros tuvimos otros. Ellos van a las manifestaciones y piden que no hayan más recortes que les perjudiquen, ellos entienden, a su manera y unos más que otros, que la situación es complicada, comprenden que ahora no pueden tener todo lo que quieren, se adaptan a cualquier situación si nosotros, los adultos, como siempre los vamos guiando, y naturalmente ellos lo llevan a su entorno: el juego.
¿Deberíamos tomar ejemplo? ¿nos están dando señales de que ellos son el futuro y lo pueden cambiar? ¿los escuchamos lo suficiente o sólo los oímos? Más preguntas sin respuestas, será el tiempo el que nos conteste.
Así que nada, que tengo en casa dos manifestantes pacíficas y somos dos anti-disturbios dispuestos a negociar cualquier situación de forma pacífica, esperemos que la cosa no vaya a más.
De momento me uno a ellas y hoy por ser el Día del Trabajo (casualidades de la vida) también grito:
!INJUSTICIA, MANIFESTACIÓN¡ !INJUSTICIA, MANIFESTACIÓN¡

